"No existen más que dos reglas para escribir: Tener algo que decir y decirlo."
Oscar Wilde



viernes, 26 de junio de 2015

Mejor no fumar en el WC.



MEJOR NO FUMAR EN EL WC.



Aquel mismo día tenia que estar en Bilbao para hablar con uno de los jefes de la agencia. Para ello habíamos quedado en un restaurante para cenar y de paso charlar sobre un trabajo relacionado con las últimas elecciones. Al principio pensé en ir en coche como normalmente lo hago, pero lo pensé mejor y me decidí por coger el tren y así poder ir leyendo y más tranquilo.
Llegue a la estación a las 9:30 de la mañana con la intención de coger el tren de las 10. Compre el billete y me dirigí al tren que esperaba en las vías. Mucha gente se montaba en él y entre tanta gente me fije en una rubia estupenda que gracias a su corta minifalda lucia unas preciosas y sexis piernas. He dicho que me fije en ella, pero más bien nos fijamos los dos pues nuestras miradas coincidieron y ella también se quedó mirándome durante unos segundos.
Una vez dentro del vagón tome asiento junto a la ventanilla. Ella se sentó a mi derecha, un par de filas por delante de mí. Cuando llevábamos unos 20 minutos de recorrido, ella miró hacia atrás intentando buscarme con la mirada hasta que me encontró. Entonces ella con un repetido movimiento de cabeza acompañado de una mirada penetrante me señalaba sin lugar a dudas el camino hacia el lavabo del vagón del tren. Por un momento recordé la famosa escena de Emmanuelle y sus relatos eróticos sobre la fantasía de practicar sexo en el lavabo de un avión, aunque aquello no fuera un avión sino el vagón de un tren. Pero el morbo es el mismo. Ella seguía con sus movimientos de cabeza indicándome el camino al aseo. Pensé que estas ocasiones solo se dan una vez en la vida y aceptando el desafío de la rubia desconocida, seguí con determinación sus pasos. 
Sin darme cuenta, me encontré metido junto a ella en el lavabo de señoras. Un lugar pequeño, muy pequeño, en el que justo entrábamos los dos y de mala manera.. Nos mirábamos a los ojos cuando ella rompió el silencio diciéndome:
--¿Sabes porque te he señalado con mis gestos este lugar para estar los dos solos?

--Pues no, pero me imagino algo...jeje,..-sonreí picarescamente-.
--Pues te seré sincera, -me dijo-, me he fijado en tu paquete que se te nota bastante. 
--La verdad no se si tomarlo como un halago o que!...No estarás tomándome el pelo, no?
--No hombre, no! !Trae para acá ese paquete!...-dijo ella dirigiendo su mano a mis partes nobles-. 
--!Ay dios mío! exclame yo de la impresión y del susto que me dió. !Todo sucedía demasiado rápido!.. 
Pero lo que  ella quería y deseaba era mi paquete, si, pero el paquete de tabaco Marlboro que se me notaba en el bolsillo.
Metió la mano en mi bolsillo y sacó el Marlboro de un fuerte tirón.. Con las manos temblorosas por la ansiedad saco muy deprisa un pitillo del paquete, se lo llevó a la boca carnosa, sensual y comenzó a fumárselo dando ansiosas caladas. Le dije que me dejara darle alguna chupadita al cigarro, que yo también quería, pero nada, se lo termino todo ella y muy rápido.
--"Vamos a echar otro" me dijo con la respiración entrecortada. Si alguien escuchaba eso desde fuera, imaginaria que estábamos echando otra cosa. 
--Oye, -le dije- y si nos sorprenden, sabes que está prohibido fumar en el tren, eh!  
--Lo se, por eso estamos aquí metidos. Además, qué más da, ya está hecho..
En aquel pequeño aseo de apenas un metro cuadrado se había formado semejante humo que parecía el incendio de una gasolinera.
Alguien aporreó la puerta, al tiempo que profería algunas palabrotas. Salimos cabizbajos y cada uno ocupó su asiento. La observe y su expresión ahora era la de una mujer plenamente satisfecha. Yo con cara de tonto todavía no había reaccionado a lo sucedido. Al comienzo pensé que la chica quería otra cosa. De ahí mi cara de tonto.
La volví a mirar y me pareció que dormía e incluso roncaba un poco, posiblemente por el placer de la nicotina.
Ya, una vez en Bilbao, fuimos bajando del tren, entre ellas la chica fumadora rubia y yo detrás suyo.
--Quieres un pitillo -le dije-
--No gracias, todavía tengo humo en el pelo.
--Pues si te digo donde tengo humo yo...jajaja. Adiós rubia y quítate el vicio.
--Adiós, hasta otra.


Bueno amigos, yo también me despido. Hasta la próxima...y no fuméis que es malo.

arkaitz


-VOTAR-BITACORAS-












6 comentarios:

  1. Jajjajaaa!! Qué ocurrente sos, Arkaitz!!!
    Cómo me he divertido con tu relato e imaginando la escena en el baño del tren!!!
    Y en tu caso: Nunca mejor dicho que "fumar es malo".... Jajjaaajaaaa!!!
    Gracias por tu humor!!
    Muxus, querido Amigo!!
    Lau.

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    1. Perdona Lau por la tardanza, pero he estado liado con el trabajo. Gracias por escribir y me alegro mucho que te haya gustado y divertido mi relato. Yo siempre siguiendo a las rubias y ellas luego solo quieren mi tabaco. Jajajaja...sabes que todo es pura ficción, yo no fumo, pero aquí, en este relato, me tocaba llevar tabaco :(

      Un beso Lau y muchas gracias

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  2. jajajajaja,eres lo mas,abrazo buen domingo amigo

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    1. Gracias Fiaris por estar, por divertirte y por ese abrazo. Como le pongo a Lau, disculpa por tardar tanto en contestarte, pero ando mal de tiempo.
      Fíjate que chicas me ligo yo que solo quieren mi tabaco. No hay derecho. jajaja

      Un besazo Fiaris, disculpa por la tardanza y gracias.

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  3. Esas rubias perversas...qué calentón.
    Un beso

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  4. Pili, gracias y disculpas. Gracias por estar y disculpas por tardar tanto en contestarte. No he podido antes.
    Pues si, siempre ando detrás de las rubias y siempre me pasa algo con ellas. Este relato no es tal como lo cuento, pues yo no fumo, pero ocurrió algo que tuvo tela. Algún día escribiré otro relato sobre lo que ocurrió en realidad. Pero eso si, siempre son rubias. Tendré que cambiar de color jajaja

    Un beso Pili y gracias!!

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