"No existen más que dos reglas para escribir: Tener algo que decir y decirlo."
Oscar Wilde



miércoles, 17 de septiembre de 2014

Los Becerros



LOS BECERROS




Si Moisés todavía continuara en el monte, creo que era el bello Sinaí, y bajara ahora mismo con las tablas de la ley al hombro, --que por cierto, menudo lugar para escribir unas leyes, en dos pedruscos que pesaban un huevo. Podía haber hecho un milagrito Dios y convertir las piedras en folios. Que menos, no?--,  pues como decía, si bajara ahora Moisés, se iba a coger un cabreo de mil pares de cojones. ¿Porqué, os preguntaréis vosotros?  pues porque nos pillaría a todos, o bien en el campo de fútbol viendo un partido. En una cafetería tomando un cubata o sentados delante del televisor como si adorásemos al becerro de oro. Y Moisés que era un hombrachón --yo creo que tenía que ser vasco--  capaz de bajarse el solito semejantes tablas de piedra de granito a sus espaldas, pues ese buen hombre cuando bajó y vio que becerro de oro no se parecía al televisor que nosotros vemos y casi adoramos, -que por cierto, lo más parecido que tenían allí a un televisor era el comedero de las cabras que era rectangular-, sino que lo decía por toda una efigie e ídolo cuadrúpedo con forma de buey o toro, que estaba hecho con las sortijas, cadenas, pendientes, pulseras y collares de oro de las mujeres y niños de los israelitas que eran muy generosos y desprendidos ellos.
Claro, si os dais cuenta, Moisés les dejó allí solos cuarenta días con sus cuarenta noches cuando en realidad les dijo, !esperar que no tardaré,  pero ellos ni cortos ni perezosos dijeron, !joder!, tantos días sin adorar algo es un pestazo, hagamos algo! y con la supervisión de Aarón, se hicieron en un plis plas, como en  Bricomanía, un toro a tamaño natural de oro macizo tipo sanferminero para poder adorar a alguien. Hay que reconocer que el que es religioso y creyente, además de imaginativo, -lo digo por lo del toro-  no puede estar sin adorar algo. Necesita adorar.

Pero vamos a ver!, quienes somos nosotros para querer diferenciarnos de aquellos israelitas del siglo 14 a.c ? pues no somos nadie, nosotros también seguimos adorando becerros de oro como en aquel siglo y becerros de dos patas,  que es peor.

Los campos de fútbol están llenos. En ellos, becerros de oro macizo andan pegando patadas a un balón. Ganan verdaderas fortunas por ello. Y nosotros allí aplaudiéndoles como si fueran dioses cada vez que meten un gol o pegan un patadón.
Si al terminar un partido el ídolo de pantalón corto tira su camiseta sudada a un aficionado adorador, este, entra en un momento de éxtasis-místico-comprensivo como un israelita entraría si a un compañero cabroncete se le ocurriría hacer...Muuuuuuuu!!  como si hubiera sido el becerro mientras le adoraban..
El aficionado actual besaría la camiseta sudada como si fuera la de un dios y la besaría con más pasión que a una rubia maciza y el israelita saldría despavorido al grito de !milagro! !milagro! el becerro habla!! !milagroooo!!  !Moisés! bajaaaa!!

El material con el que están fabricados ambos ídolos es el mismo: sortijas, cadenas, pendientes, pulseras y collares de oro del pueblo. Eso en el caso primero. En el actual, pues idéntico, o dicho de otra forma, fichas, sueldos astronómicos, primas increíbles, traspasos millonarios, y abundantes cantidades de euros a sus cuentas. Con el material que están hechos y cómo se les adora, ambos, son verdaderos becerros de oro.

Sabréis, imagino, que Moisés cuando bajó del monte y vio al becerro o toro de oro, cogió un cabreo  de mucho cuidado y empezó a pegar hostias con las tablas de la ley a diestro y siniestro hasta romperlas mientras los israelitas corrían cagando leches acojonados perdidos.

 Pues si viniera Moisés por aquí por un casual y viera que los becerros eran de carne y hueso y con pantalones cortos, unas botas y un balón, y con todo el personal idolatrándoles, no quiero imaginar lo que haría con las famosas tablas que le deslomaron el hombro.

 Y si encima se entera que los que han creado los becerros tienen una deuda de fútbol de 3.573 millones de euros y que de ellos 482 se deben a Hacienda, pues se sube de nuevo corriendo al Sinaí a por más piedras.

Pero aquí, en el siglo XXI, no pasa nada, se trata también de el becerro de oro. Algo sagrado. El pueblo los adora. Pues adelante!


Eso es todo queridos amigos, hoy me ha dado por los becerros. Siento si he ofendido a alguien, pero yo soy así, me gusta ver la sonrisa incluso en la cima del Sinaí.

Un fuerte beso a vosotras y un gran abrazo a vosotros. Y gracias.

Agur, eta gero arte!


arkaitz





8 comentarios:

  1. Estoy totalmente de acuerdo con vos, Arkaitz. Aquí en Argentina también existe este tipo de "adoración"....
    Me encanta la forma justa que tenés de decir y contar verdades, con tanto humor!!
    Muxus, querido Amigo!!
    Lau.

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    1. Hola Lau, gracias por estar en mi humilde rincón, siempre es un placer verte por aquí.
      También me alegro que estés de acuerdo conmigo en que los adoradores los hay por todos lados y no solo religiosamente sino que se llega adorar hoy en día a cualquiera que haga algo que se salga de lo normalidad. Cualquier motivo es valido para idolatrar a cualquiera. Vivimos en un mundo necesitado en tener dioses.

      Jajaja...querida Laura, ya me conoces, sabes que me gusta sacar la sonrisa hasta de las cosas mas serias, que como tu bien dices por eso no dejo de decir la verdad, quizás en muchas ocasiones "mi verdad" tampoco quiero hacerme valedero de ella. No soy nadie para ello.

      Muxuak querida Laura, me gusta verte por aquí. Gracias.

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  2. Pienso que los hombres que necesitan creer en dioses tienen una necesidad mayor, la de creer en sí mismos...Supongo que nuestra imperfección también es la causante de los fanatismos, la fe, y la idealización de superhombres o superestructuras, pues en el fondo somos seres incompletos y creemos completarnos así. Respeto estas creencias pero estoy muy lejos de ellas.

    Abrazo Arkaitz!

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    1. Hola Sofya, discúlpame por contestarte con tanto retraso pero estamos en pleno Festival de Cine y el trabajo se me amontona y aunque estamos acostumbrados al ritmo que marca un evento como este, no te deja más tiempo que para él. Estoy hecho polvo y eso que hoy es el tercer día, o sea que.....ufffff!!

      Piensas como yo Sofya sobre la idolatría. Yo también pienso que hay mucha gente insegura, llenas de inferioridad, de vasallaje, de sumisión, aunque ellos no se enteren, y necesitan gente "superior" cerca, alguien a quien admirar, idolatrar, de esa forma se sienten más seguros. De ahí tanto histerismo en las gentes. Siempre ha ocurrido y creo que seguirá ocurriendo.
      Estoy seguro que yo tengo mis vacíos. También seré incompleto, pero no adorare a nadie nunca, bueno, a mis padre si, aunque no creo que se trate de adoración, más bien de amor.

      En fin Sofya! que estamos en un mundo loco, loco y loco!!

      Un besazo guapa!....gracias y disculpa la tardanza.

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  3. Hola Fiaris, guapa! me alegro que estes de acuerdo con lo que he escrito. Sabes que siempre lo escribo con el estilo humoristico que acostumbro, que seguro molestara a más de uno, pero que le vamos hacer, es la forma de explicarme yo delante de un folio, o en este caso un ordenador.

    Gracias Fiaris por tu visita y opinión.

    Un beso!

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  4. Jajajajaja! La Perica no adora ídolos ni muchísimo menos besaría camisetas sudadas... Muxus!!!!!

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  5. Perdona mi querida Perica, pero entre que no he mirado este post y luego que estoy disfrutando unos días de vacaciones no había visto tu nota. Lo siento muchísimo.

    Pues me parece que haces lo mejor que se puede hacer, no adorar a nadie, aquí solo se adora a tu amado o amada y a tu madre y padre.
    Como tu dices....agggg! que asco besar una camiseta sudada y mas de un tipejo que le pega patadas a una pelota. Y lo de los becerros,..mejor dejarlo....

    Un beso muy grande guapa, y perdóname por el despiste. Lo siento.

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